Timothy John Crow, psiquiatra británico, profesor de psiquiatría en Oxford, ha sido uno de los psiquiatras cuyo trabajo clínico, docente y de investigación ha tenido mayor impacto en el campo de la esquizofrenia.
Director honorario del Centro Internacional Príncipe de Gales de investigación para la esquizofrenia y la depresión, sus mayores contribuciones las realizó en el ámbito de la psicosis, específicamente la esquizofrenia. Pionero en los estudios de imagen cerebral, mostró los primeros hallazgos de cambios estructurales cerebrales en pacientes con esquizofrenia en colaboración con Nancy Andreasen.
Más adelante, ya en los años 80, Crow propuso la distinción de dos síndromes en la enfermedad, el basado en los síntomas positivos y el basado en los síntomas negativos, las llamadas Esquizofrenia tipo I y tipo II de Crow. Aunque esta distinción está actualmente en desuso, ni se utiliza en la clínica diaria ni se refleja en los sistemas de clasificación DSM o CIE, en su momento fue toda una referencia.
Interesado también en el campo de la evolución humana, defendía que la esquizofrenia es el precio que el homo sapiens ha tenido que pagar por la adquisición del lenguaje, una consecuencia de las adaptaciones en la estructura y conexiones cerebrales necesarias para crear los circuitos del lenguaje.
En una entrevista publicada en The Psychiatrist, allá por 2018, Tim contaba que, más allá de su trabajo como psiquiatra, sus grandes pasiones eran la arqueología y la paleontología, así como el estudio de la naturaleza y diversidad de la especie humana. Al final de la entrevista le preguntaron cómo quería ser recordado tras su muerte. Su respuesta parece un buen epitafio: “como un psiquiatra investigador que generó algunas ideas y se dio cuenta de que, al menos algunas de ellas, estaban equivocadas”.
Tim falleció el pasado 21 de noviembre, a los 86 años de edad. Goian bego.