
Vengo a hablaros de un disco que habré escuchado miles de veces, la mayoría de principio a fin (y eso que dura más de 80 minutos), aunque a veces hago trampas y me “salto alguna”. Y tampoco mentiré si digo que hay 4 canciones que me emocionan especialmente, como suele pasar. He dudado de si hablar de una sola canción, finalmente me decanto por 4 de este LP (long-play, nunca mejor dicho). Las canciones son: “Fell on black days”, “Black hole sun”, “Just like suicide” y “The day I tried to live”. Sólo con los títulos empezaréis a comprender el título del articulito... Vengo a hablaros, en definitiva, de un álbum llamado “Superunknown”, de la banda Soundgarden. Este disco fue lanzado al mercado el 8 de marzo de 1994, y fue un absoluto éxito de crítica y ventas, ganando además 2 premios Grammy. Quienes conozcáis a la banda, sabréis que eran de Seattle, “cuna” del movimiento grunge, al que nunca se sintieron muy apegados, reivindicando un estilo mucho más pegado al heavy metal y al punk. Por cierto, este disco salió apenas un mes antes del suicidio de Kurt Cobain, líder de Nirvana, otro icónico grupo de aquella ciudad y aquellos tiempos, y que era muy amigo de la banda. Y no puedo resistirme a hablar del cantante de Soundgarden, Chris Cornell (acentuado en la e). Un tipo con una voz mágica, una capacidad expresiva inusitada, que manejaba nada menos que 3 octavas y media en su registro vocal, además de ser de esas personas incapaces de desafinar. Pocas voces como la suya. Las letras y música de las 4 canciones que he mencionado son suyas, de gure Chris. Todas ellas exploran el sufrimiento, la depresión, la sensación de vacío existencial y la apariencia de normalidad cuando el abismo se abre a nuestros pies. Un ejemplo de “Fell on black days”.
A lo largo de su vida, Chris Cornell (acentuado en la e) lidió con la depresión y la adicción al alcohol (aderezado con otras sustancias, de forma menos continua). Hay alguna controversia sobre la causa de la muerte, pero la versión oficial señala su fallecimiento por suicidio en mayo de 2017, a la edad de 52 años. Si habéis llegado hasta aquí, pensaréis que para dramas tenemos la vida diaria, y que escuchar un disco con tanta negrura no apetece. Y es cierto (lo de la vida, digo). También es verdad que el disco es especial, tiene también canciones que cualquier amante del metal debe tener en su memoria acústica. Para los y las más frikis: ojo a las afinaciones, y podéis entreteneros contando los compases... Y no todas son tan negras, hacedme caso.
Izaskun Elortegi Kaiero, jefa de unidad de gestión clínica de RSMB