Jose Uriarte, redactor jefe de Lmentala se despide

Hola, buenos días, me voy a marchar, me tengo que ir, porque el camino me está esperando. Me voy a marchar, me tengo que ir, que ya hace tiempo que estoy soñando. Con una casita cerca del mar, donde los sueños se hagan verdad. Donde la luna me venga a buscar y las estrellas me enseñen a andar. – El Canijo de Jerez.

Ya no recuerdo bien cuándo sucedí a Oscar (Mz Azumendi) como editor de Lmentala; Oscar había dejado el listón muy alto no sólo en cuanto a contenidos, sino a la frecuencia de los números que, mensuales, se atragantaban un poco al equipo editor. Así que estos años hemos ido más pausados, bimestrales y con descanso veraniego. Pero por mucha pausa que le quieras poner a las cosas, el tiempo pasa inexorable y todo, por lejano que pareciera en su momento, llega. En este caso, mi jubilación, tanto de Osakidetza como del Lmentala.

Así que adiós y gracias a todos los lectores de Lmentala y, muy especialmente, a todo el equipo de redacción que son los verdaderos responsables de que llegue a vuestro buzón puntualmente cada número. Igual se puede aprovechar mi marcha para inaugurar una nueva temporada de Lmentala y pensar en posibles cambios que no nos dejen atrás en tiempos de IA, pero habrá siempre que cuidar la proximidad a nuestros lectores y mantener ese cierto sabor a fanzine y a boletín casero un tanto artesanal.

Agur, compañeros y compañeras. Ya sé que estoy aprovechándome de mi condición de editor en jefe para ocupar protagonismo, pero es lo que hay. Así que escojo una canción, un libro y una peli para ilustrar esta despedida en mis secciones habituales, en las que mantengo por tradición el título, pero que en esta ocasión no tienen que ver con la psiquiatría, sino con las jubilaciones, despedidas y esas cosas que se terminan para siempre en la vida.

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